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Mariana Soledad Muñoz Justiniano*

La sociedad patriarcal nos ha inculcado ideas sobre nuestro ciclo y nuestra sangre menstrual dirigidas a desvalorizarla y por tanto desvalorizar a la mujer; le fue quitando su carácter sagrado y de medicina. A través de tabúes, ideas inculcadas por las religiones, mitos culturales, la sangre menstrual y el periodo de la menstruación se convirtieron en temas de los que no se hablan, ideas de que la sangre es sucia, que es sangre muerta, que es un periodo en el que las mujeres son impuras.

Con la llegada de la industrialización se hizo provecho de éstas ideas; y las toallas higiénicas y tampones fueron tomando prominencia en las últimas décadas; las toallas lo que hacen es ocultar esa sangre, y a leyenda de que “es más cómodo y así no pasamos problemas” teniendo que cambiarnos a cada momento las toallas y libres de “accidentes” vergonzosos… y supuestamente nos convierten en “mujeres libres”.

Pero, ¿Realmente somos libres? ¿Qué precio tiene esta libertad?… el precio es alejarnos o es más bien desconectarnos de nuestra sangre, de nuestros ciclos, que son ciclos además regidos por la luna; donde cada mujer está conectada en cada ciclo con una fase lunar; nos quita o nos quitó la consciencia de que debemos escuchar a nuestro cuerpo, a nuestros úteros, a nuestras vaginas, a nuestras vulvas, a nuestro clítoris. En tanto nuestros ciclos menstruales estén ligados a la industria (de las tóxicas toallas y tampones) nuestro cuerpo está de alguna manera siendo expropiado, ya no es nuestro cuerpo en sí; es de Otro, es de la industria, es del patriarcado… y es un cuerpo que puede enfermar.

Las toallas higiénicas y los tampones tienen componentes químicos que resultan ser tóxicos [1]; ya que para blanquear éstos productos, para que se gelatinice la sangre las fibras son sometidas a muchos procesos químicos y contienen esos químicos ahí.
No conocemos nada sobre que químicos y si las dosis usadas son permitidas y amables con nuestros cuerpos; solo confiamos ciegamente en que están bien y que son seguros.

Basta con preguntarnos y observar cómo han sido nuestros ciclos al menos los últimos dos a tres años… Si hemos sufrido de alguna molestia o patología, por ejemplo la cándida, un hongo que está presente naturalmente en nuestro organismo, la cándida es necesaria para estar bien; existe en la flora intestinal y también en la flora vaginal; pero en el caso de la vagina cuando esta se encuentra con un ambiente muy caliente, ropas muy ajustadas, y obviamente durante la menstruación en contacto con las toallas higiénicas o tampones, elevamos el riesgo de que se vuelva patológica, ya que las bacterias de éste hongo proliferan. Entonces empiezan los síntomas, escozor, ardor, flujos: nuestro cuerpo habla, tenemos que escucharlo.

Por otra parte está el impacto ecológico que tienen las toallas y tampones; ya que tardan miles de años en degradarse. Los tampones son muy peligrosos, en su prospecto viene en letras menudas la advertencia de que se podría sufrir un shock tóxico o síndrome de shock tóxico[2]; lamentablemente muchas mujeres en el mundo han muerto por el uso de los tampones; o se han visto muy perjudicadas y dañadas; a una modelo le tuvieron que amputar una pierna por esta razón[3].

¿Entonces qué opción nos queda?: Una menstruación consciente. Lo cual significa otorgarse amor, porque nos estamos dando salud y sanación; nos estamos dando la
posibilidad de recuperar nuestros cuerpos, nuestra conciencia como mujeres y de dar además al planeta sanación.

En la actualidad, por un lado es muy bueno recuperar el uso de las toallitas de tela de algodón o pañitos, franelitas; cuanto más naturales sean éstas mejor. Incluso podemos encontrarlas a la venta ya hechas, de manera artesanal; son lavables y reutilizables. O podemos confeccionarlas nosotras mismas; basta con entrar a internet y ver los modelitos. También se están abriendo talleres en los Círculos de Mujeres para confeccionarlas.

Otro producto que podemos adquirir ya sea por compras por internet o buscando a una proveedora en la ciudad, son las copas menstruales; una copita elaborada de silicona médica, que a muchas mujeres en el mundo les está revolucionando la manera de vivir sus menstruaciones.

Obviamente es prudente saber que hay que combinar la copita con toallitas de tela… es muy útil en los días de más sangrado; y debemos recordar que nuestra sangre menstrual es medicina, ya que contiene componentes importantes que deben estar en contacto con las paredes de cuello del útero y la vagina. Recientemente en Chile, unos investigadores de la sangre menstrual lograron aislar células madre. ¡Esto es muy importante mujeres hermosas! ¡Nuestra sangre es medicina!, como en muchas culturas ancestrales se sabía[4].

Las ventajas de una copita menstrual son que además de ser cómodas, vienen por tamaños, texturas; las puedes usar todo el día (porque al crear un espacio de vacío y estéril, no entra en contacto con el aire y no hay descomposición de la sangre; por lo que los riesgos de crecimiento patológico de bacterias no están presentes) Puedes nadar con ella; practicar deportes; como en todo, al principio hay que aprender a usarla y acostumbrase a ella; pero te permite explorar y conocer o establecer una mejor relación con tu cuerpo.

Las copitas se lavan y esterilizan y tienen una duración entre 5 a 10 años. En La Paz, se venden a 170 bs. Y si hacemos cuentas en lo gastamos en toallas higiénicas cada año; realmente ésta es una gran inversión, con menos impacto nocivo en el medio ambiente, tarda en degradarse pero muchísimo menos que las toallas y tampones.

Combinar estos productos (copa menstrual y toallitas de tela) que son los más accesibles en nuestro medio, es fundamental, porque nos permite recuperar nuestras menstruaciones en un mundo patriarcal y moderno… En otro artículo profundizaremos sobre los ciclos lunares y nuestros ciclos menstruales y hablaremos además sobre la siembra de la luna, parte fundamental de la sanación de las mujeres.

Invisibilizar nuestra sangre menstrual y nuestros ciclos es invisibilizar a la mujer…

(Energía Femenina; Dazet-Zol)

[2]
El síndrome de Shock
tóxico es una enfermedad grave que se
presenta con fiebre, shock y
problemas con varios órganos del cuerpo, a causa de una infección, por una
toxina producida por algunos tipos de bacterias estafilococos. Los tampones son
una de las causas por las que se podría generar. El síndrome de shock tóxico también puede ocurrir con
infecciones cutáneas, quemaduras y después de cirugía. La afección también
puede afectar a niños, mujeres posmenopáusicas y hombres. Fuente: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000653.htm

*Mariana Soledad es Terapeuta Reiki Usui, Facilitadora de talleres para la Sanación de la Energía Femenina,  Guardiana de la Carpa Roja Tejedoras de Sueños, Guardiana de los módulos 1 y 2 de la Escuela de Brujas de Luz, Miembro Fundadora del Centro Energía Femenina La Paz-Bolivia, Integrante del Colectivo de Mujeres Samka Sawuri, enlazadora de Círculos de Luna a través de Energía Femenina La Paz  e investigadora social.

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